viernes, 21 de abril de 2017

Reseña: "Escondida" La reina de las Sombras I de Gema Tacón

Hace bastante tiempo que no pongo ninguna reseña en el blog, eso no quiere decir que haya dejado de leer, solo que las circunstancias no me han sido favorables. 
Os adelanto que este va a ser la última durante una temporada. Por motivos de salud no podré actualizar el blog, por eso hoy, solo os traigo la reseña del primer libro, titulado "Escondida" de la Trilogía: "La reina de las Sombras I" de Gema Tacón. 
A mi me gusta escribir las reseñas después de haber leído el libro, porque aunque tome apuntes, la lectura está todavía en la cabeza y es más fácil escribir sobre la novela, ese es el por qué de reseñar ese libro de la trilogía. Espero regresar con la reseña de los siguientes libros.



Título: Escondida, "La Reina de las Sombras I"
Autora: Gema G. Tacón
Formato: Digital y papel
Género: Fantasía, juvenil
Editorial: Multiverso




Sinopsis:
Estaba decidida a encontrar el libro, escaparme y dejarlo todo atrás pese a que me aterraba.
Cuando descubrí que el mundo era enorme y que las criaturas como yo existían por todas partes
además de en mis libros, me asustó y alegró a partes iguales.
Nunca imaginé que alguien estuviera tan interesado en mí como para matar por encontrarme, y jamás habría pensado que la oscuridad pudiera estar tan cerca.

Encontrar a Sam y a los demás me salvó la vida y marcó la de ellos para siempre. ¿Cuántos poderes poseo y qué soy realmente capaz de hacer con ellos? Me temo que lo tendré que descubrir sola.


Opinión personal:

"Escondida" es la primera novela de la escritora Gema Tacón  y el primer libro de la Trilogía "La Reina de las Sombras I". Cuando cae en mis manos la primera obra de un autor siempre siento algo de miedo, a veces me he encontrado con textos de autores nóveles que, según mi opinión, cojean, pero éste no ha sido el caso. 

La historia está contada en tercera persona lo que facilita una visión más amplia de los sucesos, pero sobre todo de los personajes. Aun que "Escondida" es una novela de fantasía y tanto sus personajes (Ángeles Caídos, Licántropos, Gnomos, Elfos, Brujas... Hasta a Morgana)como los escenarios donde transcurre todo son propios del género, tiene un punto que le hace diferente a las demás: humaniza bastante a los personajes, algo que me ha sorprendido y que me ha gustado mucho porque enseguida te das cuenta que no estás leyendo la típica novela de fantasía, que para alguien como yo que no es fan del género, puede gustar mucho esta mezcla.

Se lee mucho más rápido de lo que uno piensa, no porque sea una novela corta, sino porque engancha desde la primera hoja y nunca sabes cuando dejar de leer.

Uno de los secretos para conseguir esto es que es una novela llena de acción, además posee solo las descripciones necesarias para situar al lector en el entorno donde sucede todo. 
Los diálogos abundan y hacen la lectura amena y divertida. El toque humorístico que en ocasiones hay en las conversaciones también es otro punto que diferencia esta novela a las de su género.

Su estilo es fresco y actual, algo poco corriente en novelas de este género:
"- A la derecha, Katy, el siguiente árbol- indicó Eric- ¿Qué derecha Eric? ¿La del mundo o la tuya?- protestó Katy.
        -La tuya, no, la mía, no, la del mundo. Katy, no me lies, coge a la derecha.- repitió Eric algo alterado.
     - A ver, ¿que pasa, llegamos o que? ¡Sois como un mal matrimonio!- se quejó Gordon-, me habéis despertado con tanta charla."

La trama está bien estructurada y desarrollada. Los personajes, como ya he indicado antes están bastante humanizados y muy bien caracterizados. 

La conclusión es que "Escondida" es una novela de fantasía, juvenil y para adultos, con un estilo diferente, divertida, amena que recomiendo incluso a los que no son amantes del género de fantasía.

Ya tengo ganas de leer los dos libros siguientes.
   



lunes, 20 de marzo de 2017

Reto 3. Relato con imagen

De nuevo estamos aquí mi amiga Carmen Murguia y yo para ofrecernos nuestro ultimo reto de la temporada. Esto no significa que dejemos de escribir, ni muchos menos, simplemente vamos a canalizar el poco tiempo del que disponemos para centrarnos en nuestras novelas. Ya no es entretengo más, sin otro preámbulo os presentó mi relato-reto con imagen, cuyo título es: El juego.

Como siempre os voy a dejar el enlace del relato de Carmen para que disfrutéis de nuestro reto. Su relato se títula: Corazón.
Corazón, pincha aquí.

Sentaos cómodos y a leed.


El Juego



Sus ojos se dirigieron al salpicadero del coche, un impulso le llevó a mirar la hora: las seis en punto, ni un minuto más, ni uno menos. Una extraña sensación recorrió su cuerpo cansado. Un instinto le hizo fijarse de nuevo en el reloj. Sintió un escalofrío. Achacó al tiempo, al trabajo y a otras muchas cosas su malestar y esa momentánea obsesión por la hora. 

Notaba la cabeza pesada, los ojos le picaban y se sentía agotada, casi extenuada. Aminoró la marcha porque le costaba hasta conducir y prestar atención a la carretera, por su suerte en esos momentos no estaba muy concurrida. 
Respiró aliviada. Faltaban pocos kilómetros para llegar a su casa, tan solo un par de curvas, las más indeseables del trayecto y por fin podría descansar. Tomó la primera curva con precaución, aunque hacía ese trayecto dos veces todos los días, sabía lo engañosas que podían llegar a ser. 

Frenó en seco. El corazón le latía desbocado. Sus manos rígidas agarraban el volante con fuerza. Estaba paralizada, no podía reaccionar. Tan solo tres palabras pululaban por su mente: “lo he matado”
A dos metros del coche de Julia, tirado en la carretera había un joven inerte. Con lágrimas en los ojos y con los latidos martilleando su garganta se quitó el cinturón. Intentaba controlar la histeria que la dominaba y que no la dejaba pensar con claridad. Cerró los ojos un instante rezando para que todo hubiese sido una broma o un producto de su loca imaginación. Cuando los volvió a abrir el cuerpo del chico seguía en su sitio. Se armó de valor y salió del coche mientras no dejaba de murmurar:

« ¿Por qué? 
No sé de dónde ha salido…»

Con los ojos anegados en lágrimas se acercó poco a poco al joven que todavía yacía inmóvil en el asfalto entre los múltiples charcos que la lluvia había dejado ese día. Su cuerpo temblaba y dudando mucho se agachó para comprobar si realmente estaba muerto. Levantó la mano. No podía, no tenía fuerzas para hacer eso. Cerró los ojos un segundo y respiró profundamente. Las lágrimas comenzaron a bañar sus pálidas mejillas. Cuando sintió que estaba preparada para tocarlo, para poner sus dedos en el cuello y ver si todavía había pulso en ese cuerpo, abrió los ojos. Incrédula ante lo que veía los volvió a cerrar y al abrirlos, el asfalto, allí donde ella creía que estaba el cuerpo del joven que había atropellado estaba vacío. No había nada. Puso la mano en el charco y la pasó por el firme de la carretera, nada. Allí no había estado nadie. Estaba frío y mojado, ni rastros de sangre, ni de nada que hiciera sospechar que se había atropellado a alguien.

− ¿Esta bien señorita?

La voz la sobresaltó y gritó. Como un resorte se levantó asustada y se giró en dirección hacia la voz.

−Lo siento, me ha asustado−consiguió articular esas palabras mientras intentaba serenarse.−Sí, estoy bien señor agente.

− ¿De verdad está bien?−insistió el Guardia Civil−está usted un poco pálida. Y por favor la próxima vez no deje el coche en medio de la carretera, podría haber provocado un accidente. Sea consciente de ello. Si hubiera sido otro coche, ahora mismo usted podría estar muerta.−le reprochó.

Aquellas palabras le pusieron los pelos de punta, un escalofrío recorrió su cuerpo. Julia azorada por la situación se disculpó atropelladamente y se subió a su coche. Condujo como una autómata hasta su casa no dejando de pensar en lo que le había sucedido. Estaba tan conmocionada que en cuanto puso los pies en el salón se dejó caer aturdida en el sofá. Intentaba encontrar una explicación a lo sucedido pero nada de lo que pasaba por su cabeza se acercaba a la verdad.

Al despertarse, a la mañana siguiente, no recordaba cómo había llegado a la cama. Lo que si tenía fresco como si acabara de vivirlo eran las imágenes del chico en la carretera y el tormentoso sueño que no la había dejado descansar. Cansada y sin ánimos se arregló para ir de nuevo a trabajar, suspiró aliviada al recordar que ya era jueves. Ese fin de semana iba a casa de sus padres, celebraban el cumpleaños de su hermana la pequeña, estaba segura que con la familia podría olvidar esos recuerdos que no la dejaban en paz.

El día en la oficina fue algo caótico, cada suceso ponía a prueba los nervios y la templanza de Julia. Su cabeza solo estaba en lo sucedido la tarde anterior, por más que intentase centrarse en lo que tenía que hacer, no podía. Su mente había dado prioridad al muchacho de la carretera. Su cabezonería se empeñaba en argumentar que había alguien por aquel lugar  al que le había sucedido algo. La opresión en el pecho que sentía aumentaba sus remordimientos.

« ¿Por qué no le había dicho nada al Guardia Civil? 
Seguramente haya un chico herido por esos campos. Podría haber vuelto y buscarlo. Lo habré asustado o tal vez esté enfermo…»

Su mente no dejaba de torturar al lado humanitario de Julia.

La indecisión de que hacer esa tarde después de terminar su jornada laboral le irritó el carácter mostrando un humor poco habitual en ella. Se debatía entre ir a casa o quedarse en la ciudad. El malestar y una poderosa fuerza la impulsaron a tomar el desvío que la llevaría a su hogar.

La lluvia había vuelto hacer acto de presencia. Fina, como delicados hilos plateados, envolvía el ambiente. El trayecto estaba transcurriendo sin sobre saltos, pero Julia volvía a sentirse inquieta. Sus ojos se posaron en el reloj: las seis.  La ansiedad se apoderó de ella y le impedía respirar con regularidad, el nudo que notaba en la garganta no ayudaba a esa necesidad vital. Aferrada con fuerza al volante notó como su cuerpo se quedaba rígido. Asustada y nerviosa por todo lo que sentía aminoró la marcha. De buena gana hubiera cerrado los ojos para relajarse, pero si lo hacía el desenlace hubiese sido fatal. Atenta a la carretera, buscaba un lugar donde parar, tenía que calmarse y sacarse todas esas sensaciones de su cuerpo. 
La señal que advertía el peligro de la curva le hizo recordar el suceso de la tarde anterior. Aunque no era religiosa, en esos momentos la palabra Dios acudió a su mente para pedirle que no le sucediese lo mismo que ayer. Justo en ese momento, a escasos metros del coche, yacía, de nuevo, un joven en el asfalto. El grito de Julia inundó todo el habitáculo. Frenó bruscamente y la bolsa del airbag le dio en la cara. Con los nervios a flor de piel comenzó a sollozar sin apartar la cara de la bolsa. Sus lágrimas eran de desesperación y una pregunta bullía en su mente:

« ¿Por qué a mí?»

A partir de ese momento todo sucedió a cámara rápida, como si hubiesen accionado el botón de revolucionar una reproducción. Una voz que no era la suya la llamaba por su nombre, nunca había sido miedosa pero aquello que la dominaba se debía parecer mucho a esa sensación. No quería levantar la cabeza, no deseaba mirar; estaba aterrada. 

« ¿Quién me llama?  ¿Cómo sabes mi nombre?»

La insistente voz no dejaba de llamarla. Silencio. La voz masculina volvió a hablar, esta vez el nombre que oyó no era el suyo. Aterrada continuó con la cara pegada al airbag.

−Jaime… Jaime…. −le susurraba constantemente la voz.

Aquel nombre fue un resorte para ella. Levantó la cabeza, el miedo se había esfumado dando paso al estupor; estaba paralizada. Detrás del cristal de la ventanilla de su coche, estaba él con un aspecto bastante real, muy parecido al que ella recordaba. 
Parpadeó varias veces. Julia estaba segura que era él. Pero, ¿por qué la torturaba ahora? se preguntaba una y otra vez. Las imágenes del pasado recobraron vida en su mente. Agotada, nerviosa y con el miedo en el cuerpo comenzó a llorar con desesperación. Él se esfumó. Ella temblando se marchó de allí. Aturdida aparcó el coche en la primera salida. No podía conducir en ese estado. Después de varias respiraciones profundas consiguió serenarse lo suficiente para llegar a su casa.

El día siguiente no fue mejor que el anterior. Su nerviosismo y ansiedad crecieron a pasos agigantados alterando su fuerza y convirtiendo su fortaleza en miedo. Se giraba bruscamente con cada ruido que oía y con cada persona que se le acercaba. Agotada y frustrada por no conseguir combatir ese estado de locura emprendió la vuelta a casa después de una intensa jornada laboral.

Conducía más alterada de lo habitual, su corazón latía desbocado como un caballo. Intentando controlar ese estado poco habitual en ella, se dio cuenta de que su cuerpo se había tensado. Se fijó, con temor, en el reloj: las seis. Las lágrimas comenzaron a brotar e intentó centrar su atención en la carretera. A pocos metros podía vislumbrar la curva en la que los días anteriores había vuelto su pesadilla. Instintivamente pidió a Dios que la liberara de ese eterno sufrimiento.
Una sonora carcajada retumbo en el coche. Una poderosa y metálica voz sonó en el interior:

−Ilusa….−se carcajeó de nuevo. − ¿Dónde estaba tu Dios cuando aquel joven te violó?

− ¿Quién eres?− preguntó asustada aferrándose con fuerza al volante.

A Julia le hubiera gustado detener el coche en ese mismo lugar, pero sabía que era una temeridad. La angustia le oprimía con fuerza la garganta, le costaba respirar y tragar con normalidad. Notó la boca seca. Deseaba encontrar ese desvío, sin embargo, en aquellos instantes, se le antojó muy lejano. Los segundos le parecían eternos.

Conduce con cuidado− le exigió la voz−No quiero que te mates… no me quites la diversión tan pronto. Su carcajada volvió a inundar el vehículo.

¿Quién eres?− volvió a preguntar histérica.

Julia cálmate querida, no hagas un drama− contestó hastiada la voz. Está bien−resopló resignada, te diré quién soy, aunque tal vez la respuesta no te guste.

Soy el que puede acabar con tu sufrimiento, el que te puede ayudar a hacer justicia de verdad.

Julia consiguió con esfuerzo salir de la carretera y detener el coche en un pequeño descampado.

−Esto no puede ser real−susurró Julia observando cada rincón interior de su coche.

−Soy tan real como ese Dios tuyo que no te hace ni caso. ¿Quieres realmente justicia? ¿Quieres que él sufra en carnes lo que sufriste tú? Estoy seguro que también deseas su muerte. Solo te pido una cosa a cambio… es muy sencillo…

Julia se negaba a creer que eso fuera normal, se preguntó en qué momento se había vuelto loca, porque había que estarlo para creer estar hablando con quien creía que estaba haciéndolo.

−Chica lista…−chasqueó la lengua.− No dudé ni un segundo de que pronto sabrías quien soy. Y veo que mi propuesta te seduce…

−¿Qué quieres a cambio?− preguntó confusa sintiendo que todo eso era una locura, sin embargo, lo único que quería era que se fuera.

−No gastes energía inútilmente…−le sugirió la voz−Locura… es todo y nada.

Julia asombrada porque el extraño le leía la mente, intentó dejarla en blanco.

−No te esfuerces querida… los humanos sois muy predecibles−bufó la voz harta de tanta palabrería para demostrar que realmente era superior a ellos.

−¿Qué quieres de mí?−gritó Julia.

−Tu alma…

−¿Mi alma?… pero ¿por qué yo?

−Un nuevo juego−contestó sarcástico. –Me aburro...

−Nunca−vociferó− Me oyes… nunca tendrás mi alma.
 Déjame en paz y ves a embaucar a otro. Jaime está en la cárcel y está pagando por ello.

Julia puso el coche en marcha intentando no escuchar la voz que le taladraba la mente.

−Nunca−exclamó divertido él−No voy a parar hasta que cedas y me des tu alma. Soy muy insistente cuando quiero.

Las palabras que Jaime susurró a Julia el día que violó sonaron en su mente como un disco rayado.

−Antes prefiero morir, ¿me oyes?−gritó desesperada la joven.

Enloquecida y sin pensarlo dos veces pisó el acelerador y chocó frontalmente contra el camión que venía en sentido contrario.

−¡Qué asco! ¡Qué débiles son estos mortales!−susurró decepcionado Satanás. –Tendré que idear otro juego…










viernes, 20 de enero de 2017

Reseña: "Los besos en el pan" de Almudena Grandes

La realidad a veces nos asusta, nos disgusta y la relegamos al olvido. Pero no por ello deja de existir. A veces es necesario ver lo que nos rodea sin filtros para ser conscientes y actuar aunque sea a través de un libro. Tal vez muchos no estén de acuerdo conmigo, seguramente la mayoría no leería "Los besos en el pan" porque ven su historia en él. 
Así he comenzado mi año literario, viendo la realidad de nuestra sociedad española. Pisando fuerte y apostando por todo. 




Título: Los besos en el pan.
Autora: Almudena Grandes.
Editorial: Tusquets
Género: Ficción contemporánea.





Sinopsis:
¿Qué puede llegar a ocurrirles a los vecinos de un barrio cualquiera en estos tiempos difíciles? ¿Cómo resisten, en pleno ojo del huracán, parejas y personas solas, padres e hijos, jóvenes y ancianos, los embates de una crisis que «amenazó con volverlo todo del revés y aún no lo ha conseguido»? Los besos en el pan cuenta, de manera sutil y conmovedora, cómo transcurre la vida de una familia que vuelve de vacaciones decidida a que su rutina no cambie, pero también la de un recién divorciado al que se oye sollozar tras un tabique, la de una abuela que pone el árbol de Navidad antes de tiempo para animar a los suyos, la de una mujer que decide reinventarse y volver al campo para vivir de las tierras que alimentaron a sus antepasados… En la peluquería, en el bar, en las oficinas o en el centro de salud, muchos vecinos, protagonistas de esta delicada novela coral, vivirán momentos agridulces de una solidaridad inesperada, de indignación y de rabia, pero también de ternura y tesón. Y aprenderán por qué sus abuelos les enseñaron, cuando eran niños, a besar el pan.

Opinión personal:

La novela está estructurada en tres parte muy bien diferenciadas. La primera es corta, está contada en primera persona y en presente. Esta parte es como una especie de puesta en escena.

"Pero los más valioso de este paisaje son las figuras, sus vecinos, tan dispares y variopintos, tan ordenados o caóticos como las casas que habitan. Muchos de ellos han vivido  siempre aquí, en las casas buenas con conserje, ascensor y portal de mármol, que se alinean en las calles anchas y en algunas estrechas..."


 Abundan las descripciones sobre todo del lugar donde se va a desarrollar la historia: un conocido y céntrico barrio de Madrid. Aunque está ambientada en esa ciudad, después de leer la novela, os puedo asegurar que la historia se puede acoplar a cualquier barrio de una gran ciudad española. Pero eso sí, de España, porque es aquí donde llevamos sufriendo los efectos de la crisis.
La segunda parte de la novela es la más extensa y a diferencia de la primera, está contada en tercera persona pero con el mismo tiempo verbal: presente. En ésta se desarrolla toda la trama.
La última parte es breve pero no como la primera. Se podría decir que el lector se encuentra los desenlaces de los entuertos que ha ido planteando la autora. Sigue en la línea de la tercera persona y el mismo tiempo verbal.

Una de las singularidades que tiene esta novela es que son muchos los protagonistas y muy dispares. Si bien en un principio éste hecho hace que el lector ande más perdido, y que tiene que estar más atento a todo lo que les sucede, cuando uno termina de leerla llega a la conclusión de que la idea es muy acertada, ya que cada uno de ellos afronta su realidad de una manera distinta. Como afrontaríamos cada uno de nosotros la realidad que nos tocara vivir.

Tal vez por las características de la novela no es un libro que enganche en las primeras páginas, pero, a su favor he de decir que es de fácil lectura y que su extensión es la adecuada. 

Con una mezcla de descripciones, diálogos elocuentes y acertados, y reflexiones la autora nos va narrando las peripecias a las que se enfrentan cada día los personajes. Con un estilo cuidado y un vocabulario correcto en cada momento Almudena Grandes nos muestra el alma y los sentimientos de una sociedad atacada por la crisis.

"- No digas eso, abuela.
             -¿Ah, no? ¿Y qué quieres que digas? Voy a cumplir ochenta. ¿Cuántos me quedarán, cinco, diez?
          -O viente- aventura Carlos sin mirarla a los ojos.
          -Bueno, pues viente- Martina sonríe al optimismo de su nieto-. Esos son los que tienes tú, y no has vivido nada todavía. El caso es que no quiero pasar el tiempo que me queda viendo como se amontona la tristeza a mi alrededor. No me da la gana, así que me dije, pues mira, de momento, vamos a empezar por llevarle la contraria al calendario...."


A medida que te empapas de la historia de estos personajes tan variopintos comienzas a sentir con ellos. Ries, sufres, lloras.... son tan humanos que, en ocasiones, se apoderan de ti.

El título puede sorprender al lector, pero desde las primeras páginas uno sabe el por qué de él. Acertado o no, "Los besos en el pan" encierra una realidad con soluciones algo utópicas. A pesar de ello, las historias de esta novela bien merecen ser leídas para que nos volvamos más solidarios o para que nos haga pensar.




miércoles, 16 de noviembre de 2016

Reseña: " No digas que fue amor" de F. J. Zornoza

Siempre apostando por los autores desconocidos, hoy os traigo mi última lectura: "No digas que fue amor", Ediciones Atlantis de F. J. Zornoza. 




No digas que fue amor
F. J. Zornoza
Editorial: Atlantis
Formato: papel
Número de páginas: 249
Género: Romántico








Sinopsis:


Purificación Cañas, víctima del éxodo rural, resulta presa fácil para el menor de los Montalt. Embarazada con solo dieciséis años, en su huida hacia ninguna parte, conocerá a don Juan, un joven cura que le ayudará a encontrarse a sí misma. Narrada en primera persona, “No digas que fue amor” es una historia de amores prohibidos que incita a la reflexión existencial.

Opinión personal:

Tanto el título de la novela "No digas que fue amor" como la portada nos marcan el camino hacia la lectura de una historia de amor, y aunque también está catalogada como tal, después de leerla os anuncio que entre sus páginas no os vais a encontrar la típica novela de amor. "No digas que fue amor" es mucho más que eso.


El autor divide la novela en tres libros. La primera y la tercera parte están contadas en primera persona, la segunda en tercera. Aunque descoloca un poco al lector esta licencia que se toma F. J. Zornoza , y parece que el segundo libro no sea parte de la historia de Purificación, incluso el estilo de éste es completamente diferente al que nos había presentado al principio, no es hasta mediados de la novela cuando le encuentras sentido. 

Es un apuesta arriesgada pero ganadora.


El estilo del autor es variado, muestra sus dotes enseñando diversos registros desde uno cuidado y casi poético como este párrafo.


"La luz cegadora del Mediterráneo me ha iluminado siempre. El penetrante perfume a salitre y azahar acarició aquella tarde mi piel besando impúdico mi alma. Quise ser mar. Quise ser inmensa. Y entornando los ojos permití que el rumor de las olas meciese mi maltrecho ánimo. Desde aquella tarde que fui mar nunca he perdido la oportunidad de sentirme infinita."

Pasando por el descriptivo en su justa medida para que el lector vaya de la mano con Purificación por las calles de Valencia. Hasta uno más directo, con más dialogo, con los argots de las gente de la calle. 

Como he mencionado antes, "No digas que fue amor" tiene como trama principal el amor, en el amplio sentido de la palabra, pero también nos habla de toda clase de sentimientos. A la par, la subtrama se muestra cuando la novela hace el giro dotando a la historia de un ingrediente diferente como es el suspense y el thriller sicólogico. Todo esto nos lleva al desencadenante del final, para mi sorprendente, pero acorde con la historia.


La protagonista, Purificación, nos atrapa con sus pensamientos y sentimientos de tal manera, y a pesar de que la mayor parte de la historia carecer de mucha acción, deseas continuar leyendo para conocer la vida de esa joven provinciana inocente e ingenua. Un personaje muy humano con el ríes, amas, lloras y sufres. 
Tanto la protagonista como los demás personajes tienen consistencia y fuerza. Están adecuados a la época, al lenguaje, y la caracterización considero que es la adecuada.

El broche de la novela es esa ambientación por las diferentes épocas y el lenguaje propio de Valencia que te hacen vivir la novela con más intensidad.


"No digas que fue amor" es una novela diferente, amena, cuidada y trabajada que merece ser conocida y leída. 




F.J. Zornoza

F. J. Zornoza (1964 ), valenciano, casado y con dos hijas. Finalizados sus estudios de Derecho desarrolla su carrera profesional en una gran empresa aseguradora, alejado de las leyes y de las letras. En 1999, por motivos profesionales, traslada su residencia a Zaragoza, regresando a Valencia en 2016. Aunque nunca ha dejado de escribir relatos cortos, cuentos, poemas… no será hasta 2005, cuando se aventura en dar forma a su primera novela. "Las llaves de la muerte" quedará definitivamente terminada en mayo de 2009, siendo publicada unos años después con una muy buena acogida por parte de la crítica y del público. Se considera un “escritor de fin de semana y vacaciones” convertido, de alguna manera, en su propio mecenas para dedicar su tiempo libre a la literatura.


En junio de 2015 finaliza su segunda novela: "No Digas que Fue Amor", que aparece publicada en mayo de 2016 en formato ebook. Unas semanas después de su aparición recibe una oferta de Ediciones Atlantis para su tradicional publicación en papel. Actualmente trabaja en su tercera novela.