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Mostrando entradas de octubre, 2011

La Casa

Aparcó el coche en una de las calles adyacentes del caso antiguo. Llegaba tarde a su cita, cogió con prisa el bolso y la nota que tenía en el asiento del copiloto. Cerró las puertas y se encaminó presurosa por la estrecha calle que tenía a su derecha, mientras el sol que se colaba por los tejados revivía ese entorno sombrío. Hace tres días, Lucia recibió una llamada en su inmobiliaria de alguien que quería vender su casa. Al otro lado del teléfono, una voz dulce, pero a la vez llena de energía le preguntaba si podría desplazarse hasta Barbastro. Aquel hombre de voz jovial se presentó como Miguel. Se sintió cautivada por aquella desconocida voz decidiendo, movida por la curiosidad, hacerle un hueco en su apretada agenda. Intentó acelerar sus pasos, pero el empredado de la calle hacía que fuera una lucha difícil pues sus tacones se encajaban entre los pequeños huecos de las piedras. En su caminar, Lucía observaba las típicas casas de un barrio antiguo; pequeñas, grandes, reformadas, viej…

Carta de amor

Cariño mío:
En estos días de primavera, cuando el sol con sus tibios rayos calienta mi rostro, siento la imperiosa necesidad de expresar el remolino de sentimientos que experimento en mi interior. Escribo a corazón abierto para ti porque temo que se desvanezca la intensidad con la que ahora lo siento y cuando puedas comprenderme, no pueda transmitirte con vehemencia todo lo que siento en estos momentos. Sé que tardaras muchos años en poder leer esta carta y todas las sucesivas, pero no quiero dejar volar las infinitas sensaciones que noto al pensar en ti. Y aunque estas palabras no puedan expresar la magnitud de mi amor, por lo menos sé que estas cartas serán testigos de un ínfima parte de todo lo que siento arremolinado en mi corazón. Jugueteo con el bolígrafo en los dedos y me regodeo imaginando tu dulce rostro y, sin haberte conocido, siento que ya te amo. Noche tras noche noto como me robas el sueño, pero no te culpo. Al contrario, te agradezco ese momento que me permite continuar soñ…