miércoles, 7 de diciembre de 2011

El inexorable paso del tiempo



Quisiera retener el inexorable paso del tiempo, deseando que siempre estés a nuestro lado.  Observo y casi sin darme cuenta ya nos has abandonado. 

Ya no quedan hojas en los árboles, el impetuoso inverno llegó antes de hora mostrando su cara más fría. Ya no puedo sentir tu fresco aliento en mi cara mientras paseo por las hojas caídas. Arrastraba los pies sumergiéndolos en ellas y deleitándome con sus suaves murmullos al caminar. 

¡¡Era un momento mágico!, y aún sabiendo que volverás, que dentro de un año te volveré a sentir, siento ya la añoranza de haberte perdido.

El viento frío del invierno se entretiene revolviendo mi pelo. Trisca colándose por mis rizos deslizándose por ellos, como un niño se dejar caer por la rampa de un tobogán. Juguetea,  juega conmigo viene y desaparece...




Un remolino me obliga a girar la cabeza y mis ojos se detienen, por un momento pensé  que el tiempo se había detenido un instante ante mi, ofreciéndome la increíble fusión de mi añorado otoño y del irrefrenable invierno.




¡¡Una visión única, maravillosa!!



Y aunque el invierno apareció sin avisar, por la puerta de atrás desplazando al cálido otoño, me maravillo por las imágenes que mis ojos pudieron captar.




2 comentarios:

  1. El tiempo no se detiene...pero lo descibes maravillosamente.

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  2. Hola Antonio:
    Es verdad el tiempo no se detiene aunque quisieramos poder hacerlo. A veces, como me pasa a mí, miro a mi alrededor y siento que es así, que se ha detenido un instante para poder contemplar lo que la naturaleza nos ofrece.
    Gracias por pasarte por mi casa.

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